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Sí, pero, ¿qué quieres decir realmente con innovación?

Es extraordinario lo mucho que se menciona, lo poco que la gente define lo que quiere decir y la frecuencia con la que se usa mal o se abusa del término. La innovación es como el Brexit. Cómo la defina una persona puede ser diferente a cómo la defina la persona que tiene al lado, y con frecuencia se usa como cajón de sastre sin tener ni idea de lo que significa.

 "Innovación significa... pues eso, innovación", ¿no?

 

¿Pero qué es la innovación?

Quizá sea más sencillo definir lo que no es en lugar de lo que sí es. Innovación no siempre significa nuevo y reluciente. No siempre es tecnología, no siempre es cara y no siempre es la idea de algún cerebrito, gurú, futurista o científico.

 

Puede venir de cualquier lugar y de cualquier persona dentro de una organización, aunque normalmente viene de personas con cierto grado de curiosidad, y con la capacidad y la autorización para tenerlo. Puede venir de un momento de genialidad o simplemente de un poco de sentido común. O puede ser el resultado de un proceso bien preparado que incluya unas ajustadas instrucciones con un resultado deseado en mente.

 

Lo que no es, es cielo azul. De hecho, nunca es cielo azul. Si lo que estás buscando es cielo azul, entonces no sabes lo que quieres. Como lo llamaría una de las mejores empresas de innovación con las que he tenido el gusto de trabajar - ¡Lo que si!, lo llamaría: la chorrada del cielo azul.

 

Mezcla tu cabeza, tu corazón y tu instinto con los datos

Hace poco asistí a la conferencia Savage Marketing, en Ámsterdam, y tuve el placer de escuchar al hombre con probablemente uno de los trabajos más geniales del mundo: Director general de innovación para Red Bull Media House, Andreas Gall. Su equipo no solo produce un contenido increíble, juega con algunos de los últimos gadgets y artilugios y se divierte un montón, sino que entienden y han definido su proceso innovativo para asegurar su productividad.

 

Sin embargo, recalcó que fue la mezcla de la información y el instinto la que marcó una verdadera diferencia. Debes confiar en tu instinto. Usa los datos para respaldar tu argumento, pero confía en tu instinto.

 

Uno de mis antiguos jefes en Morrisons solía hablar de la mezcla de cabeza, corazón e instinto en lo relativo a dar el paso hacia cualquier pensamiento nuevo. Necesitas innovación en tu empresa. Te ayudará a adaptarte a un paisaje constantemente cambiante y a sacar el máximo partido de las nuevas oportunidades, así como a lograr un compromiso con tus compañeros, proveedores y clientes. Pero también tienes que entender las normas.

 

 

La innovación comienza con una reunión informativa

Es un consenso común entre los profesionales que la innovación es un proceso y, como cualquier proceso creativo, debe comenzar con una reunión informativa.

 

Siempre comenzamos con una declaración del problema: si es un problema que merece la pena solucionar, probablemente valga la pena invertir recursos en solucionarlo.

 

Para ayudarte a identificar si es un problema real, prueba a reducirlo a sus componentes más básicos:

 

  • ¿Por qué existe el problema?
  • ¿Cuándo existe este problema?
  • ¿A quién afecta este problema?
  • ¿Qué pasa cuando aparece este problema?
  • ¿Cuáles son las consecuencias emocionales y racionales de su existencia?

 

Llegar al fondo de por qué una cosa reacciona de una determinada forma es otra parte fundamental del contexto del problema, y el método para averiguarlo es un juego de niños.

 

“¿Por qué? Pero, ¿por qué? Sí, pero, ¿por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?"

 

Piensa en lo irritante que es que el pequeño Jonny o la pequeña Jenny te pregunte constantemente cómo funciona el mundo cuando estás en casa. Esto te hace plantearte que el mismo proceso funciona para llegar al fondo de cualquier problema en el ámbito del trabajo.

 

La última pregunta acerca de las consecuencias es fundamental para cuantificar el impacto y, si es posible, atribuir también un valor o una consecuencia mesurable sobre el impacto emocional.

 

Así que tenemos el contexto de un problema, pero, ¿y el resultado deseado?, si lo solucionamos. ¿Quién se beneficiará y cuál va a ser el impacto? Al contrario que la pregunta sobre las consecuencias, aquí especificamos el efecto.

 

Sin entender el resultado de la solución, ¿cómo es posible saber si vale la pena invertir los recursos para ello?

 

 

Adapta tu enfoque de innovación

En Communisis, somos expertos en el marketing para minoristas. Un amplio porcentaje de nuestro negocio es trabajar con marcas de consumo masivo y minoristas para conectar con sus compradores de la forma más eficaz y eficiente.

 

Aunque nuestra maestría en externalización y compras puede convertirse en cualquier cosa (¡literalmente cualquier cosa!), en lo referente a nuestro enfoque sobre la innovación, tenemos 3 cubos: proceso, personas y producto. Esto nos permite ayudar a enfocar la reunión informativa correctamente, involucrar a las personas adecuadas y asegurarnos de saber cuál va a ser el resultado.

 

Normalmente, comenzamos con la declaración de un problema o desafío comercial y, explorando la causa, buscamos soluciones en una o varias de las 3 áreas.

 

Esto significa que nuestros expertos pueden comenzar a enfrentarse al desafío con su enfoque particular. Por ejemplo, nuestro equipo de procesos está integrado por completo por profesionales Lean 6 Sigma, mientras que nuestros expertos en abastecimiento categórico trabajan con más de 300 proveedores clave, manteniéndose en contacto con las últimas técnicas de fabricación, tecnologías y materiales para asegurarnos de poner las soluciones correctas sobre la mesa.

 

En nuestro segmento de personas, nos centramos en crear experiencias de aprendizaje compartidas. Así, nuestros equipos de estrategia y planificación crean talleres y contenidos a medida que no solo cumplen con la reunión informativa de innovación , sino que también dotan a los asistentes con herramientas y técnicas útiles que pueden utilizar una y otra vez.

 

Identifica los límites y medidas

Para asegurarte de asignar los recursos adecuados a la solución de tu problema, comprende las barreras que encuentras para resolverlo.

 

¿Tienes las habilidades necesarias en tus instalaciones o necesitas buscarlas fuera de la organización? ¿Cuánto tiempo crees que tienes para solucionar el problema? ¿Y qué pasará si no lo solucionas?

 

¿Hay otros proyectos, dependencias, sistemas, procesos o incluso personas que crees que se interponen en tu camino?

 

Responder esas preguntas te ayudará a comprender la urgencia. Aunque pueda no ayudar a darte la solución, te ayudará a descubrir dónde puedes reasignar los recursos internos o traer ayuda externa.

 

Por último, identifica los parámetros o medidas del éxito. Hay muchos proyectos de innovación que fracasan puramente por el hecho de que nadie identificó cuál sería su aspecto si hubiesen tenido éxito.

 

Todos los elementos de arriba son únicamente el punto de partida. No ofrecen ninguna solución, lluvia de ideas o sesión creativa; no son un post-it pegado en una pared ni un rotafolio lleno de garabatos. Y sin embargo, es la parte más necesaria de cualquier proceso de innovación. Haz bien esta parte, y estarás encaminado hacia el éxito. No lo hagas, y te encontrarás en el mundo de la chorrada del cielo azul. Y nadie quiere eso.

 

Parte II. Las herramientas de la innovación.

 

 

 


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